Por Franz von Bergen
Los pescadores de Amazonas aseguran que su industria es una de las principales fuentes de empleo en el estado junto a la gobernación y las alcaldías. Sin embargo, las condiciones para el trabajo son malas por distintas razones, denuncian.
Juan Carlos Yavinape, uno de los pescadores artesanales que labora en el Bajo Orinoco, señala que necesitan muelles de calidad para desarrollar su labor de mejor manera.
Según sus cifras, 120 pescadores navegan las aguas de ese río zarpando en curiaras desde una entrada fluvial cercana al centro de Puerto Ayacucho. En tierra tienen pequeños kioscos hechos con palos que ocupan en las tardes para vender parte de lo que capturan.
Sin embargo, poca es la gente que acude directamente a ellos para comprar pescado. La mayoría de su clientela son caveros, comerciantes que adquieren grandes cantidades del alimento a bajo costo para venderlo más caro al detal en el centro o en otras ciudades.
“Se aprovechan de nosotros. Hay pescados que compran a 2 bolívares el kilo y lo venden después en 15, 20 o hasta 30 bolívares. Se necesita una ley que regule la situación”, indica Yavinape, que tiene 28 años y se declara cansado del “abuso”.
Agrega que un muelle les facilitaría la navegación con sus curiaras, a la vez que más gente acudiría al punto si se mejoran los kioscos.
El lugar está descuidado. Se encuentran chapas de cerveza tiradas en el piso por doquier y la basura se mezcla con las piedras y arenilla que son naturales en el suelo. Pese a todo, el agua del río sigue luciendo limpia y algunos pobladores del lugar se bañan y lavan sus ropas con tranquilidad.
En el camino hacia la entrada del río hay varias casas cuyas fachadas antiguas y golpeadas pueden verse a uno y otro lado de la vía. Cada hogar parece tener una posición política, pues en algunas se ven afiches de campaña del presidente Hugo Chávez y en otras se ven imágenes del opositor Henrique Capriles.
Difícil comercio
Gran parte del pescado que se captura en el río Orinoco es vendido en el mercado de Átures. Allí hay puestos en los que comerciantes cortan y venden los peces recién agarrados.
En la mañana es el periodo del día en el cual más personas compran en el lugar. Pese a eso, muchos espacios estaban cerrados cuando Tuvotomóvil fue al sito alrededor de las 9 de la mañana.
Algunos comerciantes informaron que han empeorado las condiciones del mercado, creado hace unos años para concentrar toda la venta de pescado. Pese a que todos los comerciantes pagan Bs. 50 a la semana para trabajar allí, aseguraron que las autoridades no están invirtiendo dinero para mantenerlo.
Culpas repartidas
Los habitantes de Puerto Ayacucho tienden a señalar al gobernador, Liborio Guarulla (Movimiento Progresista), o al alcalde de Átures, Omar Patiño (Psuv), como responsables de sus problemas.
Yavinape, por ejemplo, dijo que el gobernador prometió unos muelles que nunca construyó. Por su parte, otros pescadores reprocharon que los dirigentes no compren grandes cavas que permitan almacenar pescado para poder vender en la época de escasez.
